Gonzalo Higuaín

“Siempre mi papá nos muestra los videos y nos pide que hagamos todo lo contrario a lo que él hacía. Todos me cargan con que no tengo nada que ver con él. Desde las inferiores me dicen que tuve suerte al no parecerme al ‘burro de mi viejo’, pero igual me aclaran que lo quieren”. Esta frase tiene como dueño a un jugador de fútbol: Gonzalo Higuaín, quien recordó con una sonrisa de oreja a oreja las cargadas de sus compañeros durante su paso por River. Es que “El Pipita” heredó de su papá Jorge “Pipa” Higuaín las ganas de jugar al fútbol, además del apodo. Desde niño respiró en un ambiente dominado por el arte del balón pie en su casa de Saavedra, y en sus visitas al Monumental.

“Desde muy chiquito venía a ver los partidos y para adentro me preguntaba: ‘¿Cuándo voy a estar ahí? Sería buenísimo. Ojalá algún día llegue’”, comentó su padre quien jugó de defensor en River. Las palabras de aquel chico no eran vacías y sin sentido. Con el tiempo se volverían una realidad. Tal vez, el hecho que haya sido el hijo de un ex jugador fue un factor decisivo para que Gonzalo, nacido en Francia y nacionalizado argentino, llegase a ponerse los botines. Pero en su pasado no sólo existe esta similitud. También revela una historia que se remonta a 1987, recordado con voz emotiva y temblorosa por su padre: “Volvimos de Francia, donde yo había jugado en el Brest, y apenas llegamos a Gonzalo le agarró meningitis. Tenía unos meses nada más y estaba grave. La fiebre era muy alta y no le bajaba, entonces lo llevamos con Nancy, mi mujer, al Hospital de Niños. El medico nos explicó que lo llevamos justo a tiempo, pero que todavía estaba en peligro de muerte. Pero si se salvaba había que ver si no le quedaba alguna secuela en el habla, para caminar, oler, mirar o cualquier otra cosa. Fueron 20 días de angustia y preocupación. Mis compañeros me venían a visitar al hospital y Daniel Passarella era uno de ellos”.

Si bien los Higuaín pudieron superar y “zafar” de esa situación, no pudieron “zafar” del fútbol. No sólo papá Higuaín estaba ligado al deporte, sino que también el tío Claudio Zacarías. Y para llenar el cartón, los tres hermanos del “Pipita”: Nicolás y Federico (los más grandes) y Lautaro (el menor).

“A veces pienso que debería hacerme una prueba de ADN para ver si realmente es mi hijo, porque a mi no me salían las cosas como a Gonza”, expresó con una carcajada Jorge Higuaín en una entrevista con Olé. Pero “El Pipita” sabe muy bien de donde viene sus cualidades para el fútbol: “Yo al talento lo heredé de mi vieja, y la personalidad la saqué de mi viejo”.

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